Periódicamente publico alguna entrada que tiene que ver con la huella de carbono de nuestras actividades (en el enlace un resumen), siendo la más cercana al tema tratado hoy la titulada «El medioambiente y las tecnologías«, centrada en el impacto sobre la huella de carbono de la extracción de materias primas y fabricación de ordenadores, videoconsolas, smartphones, routers, servidores, etc. teniendo en cuenta el factor de obsolescencia planificada de estos productos, y también del tráfico de datos y la basura electrónica.

El interesante artículo que les traigo hoy, publicado en TheConversation a partir de un informe de The Carbon Trust, se centra en la huella de carbono que se produce por la utilización que hacemos a diario de los servicios digitales disponibles a través de móvil, ordenador, etc., cuyas aplicaciones (Netflix, Google, Whatsapp, Amazon,…) están ubicadas en «la nube» (o el cloud), que está soportada físicamente en multitud de instalaciones («macrogranjas digitales«) de servidores de datos y comunicaciones repartidos por todo el mundo.

Vean:

The Carbon Trust

Origen: La huella de carbono de nuestra vida digital

Al parecer, estos super centros de datos (macrogranjas digitales) se han convertido en un gran negocio en constante ampliación al aumentar a diario el número de aplicaciones y servicios disponibles, el número de personas «enganchadas» a la red y el tiempo que dedican a ello.

Es una actividad que requiere de un gran consumo energético y que deja huella. ¿Llegará a estabilizarse su utilización? o, por el contrario es algo que crecerá indefinidamente… ¿cambiarán nuestros hábitos?

¡Saludos!

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