Este año es algo diferente, tenemos encima la pandemia del coronavirus (Covid-19) y estamos en situación de “nueva normalidad”, que para mí significa intentar hacer las cosas normales en esta época del año, de una forma que hasta hace pocos meses era poco normal o habitual.

Es complejo, difícil, no estamos acostumbrados, molesta la mascarilla… y un sin fin más de consideraciones negativas al cambio de costumbre. Pero no es imposible, es por contra imprescindible hacerlo. Por el bien propio y el de los demás.

Imagen: Internet

Nos asomamos (algunos ya lo han hecho) a unas vacaciones donde la búsqueda de “romper con la rutina” y “dejar de pensar”, para dejarse llevar, tiene un límite: no podemos dejar de pensar en nuestra salud y en la de los demás, que están ahora más unidas que nunca.

Quizás haya que perder un poco de emociones en pos de conseguir algo más de mentalización, y aunque ello pueda parecer una renuncia a una pequeña parte del encanto de las vacaciones, podemos seguir disfrutándolas. Así ocurre con familiares y amigos, donde ha quedado claro que el amor o el cariño no actúan como vacuna o como antivirus, al contrario… nos dejamos llevar. No es lógico, ni deseable, que justo con las personas que más queremos bajemos el nivel de prevención. Seguro que lo sabremos hacer, y las disfrutaremos.

Durante el mes de Agosto estaré algo distante del Blog, aunque les dejo preparados artículos semanales para acompañar esos momentos de tranquilidad, reposo, relax,… que, a pesar de todo, seguro que seguirán teniendo.

Ya saben, intenten disfrutar todo lo posible y, si me permiten un consejo, cuídense y cuiden a los demás.

¡Saludos!