Malditos bulos – Fake news

Estos días en los que lo relativo a la salud física está cambiando por la llegada del coronavirus, estoy viendo actuaciones que no me parecen las mejores para la salud mental, y he sentido la necesidad de exponerlo aquí. Así que, allá voy:

Desde que comencé con este blog, hace algo más de cuatro años, he intentado que la información que ofrezco esté contrastada o que proceda de alguna fuente solvente, y generalmente citada, diferenciándola de lo que es la propia opinión. Es algo que, en general, veo que suele ocurrir en medios cómo éste (blogs), en medios periodísticos y mediáticos profesionales, y también en las redes sociales. No es fácil hacerlo, y no siempre se llega a conseguir totalmente.

Otra cosa es, que debido a la gran participación que permiten las “redes sociales”, se han convertido en la mayor forma de interacción masiva. En general, todas ellas son buenas herramientas que, dada su inmediatez, se pueden utilizar para comunicarse con los amigos, para dar opiniones, mostrar emociones, o para difundir ampliamente mensajes… que no siempre son ciertos ni bienintencionados.

En el caso de Whatsapp, por ejemplo, hemos visto mensajes de todo tipo (a veces bromas y muchas veces no) en forma de reenvíos que, dado que “me lo ha enviado mi amig@”, los hacemos seguir sin más, dejando de lado algunos factores que creo que son muy importantes (no sólo ocurre en Whatsapp):

  1. No conocemos realmente la fuente: quién lo ha escrito y con qué motivo (no siempre es el que parece).
  2. No sabemos si lo que se dice es real o inventado (generalmente es esto último).
  3. No sabemos los efectos que puede tener sobre una persona o un grupo de personas, en caso de que aparezcan mencionados.
  4. No conocemos cómo puede afectar a grupos de población (sociales, demográficos, geográficos,etc.) la gran expansión de mensajes falsos o hirientes.
  5. Otras veces, desconocemos si esa rueda de mensajes en la que participamos, sin mala fe, pueden llevar a algún tipo de emergencia en algún lugar concreto, que incluso llegue a movilizar a policía, bomberos, ambulancias. Pueden pensar que exagero… pero no lo sabemos.
  6. No solemos tener “ni idea” de la infracción legal que podemos estar cometiendo por el reenvío, ni tampoco si estamos ayudando involuntariamente a algún acto ilegal. Seguramente, en la mayoría de los casos, el que emite inicialmente el mensaje tampoco lo sabe.
  7. … Aquí pongan ustedes, virtualmente, algún otro que quizás conocen. O lo pueden poner como comentario a esta entrada.
  8. Y sobre todo: se lo pasamos a nuestros amigos, nuestros amigos, sin previamente saber si es algo cierto. Deberíamos pensarlo un poco más antes de hacerlo, y casi seguro que no lo haríamos. Son amigos ¿no? A veces, cuesta no dejarse “arrastrar” por las secuencias de reenvíos de mensajes, pero pensemos que el fin del mismo sólo lo conoce el que ha escrito el original.

En general, vemos que muchas veces queda claro el objetivo, por ejemplo, vender determinadas pastillas para adelgazar en dos días, descalificar al rival político aludiendo a su poca moral, intentar enfrentar unos territorios a otros en base a medias verdades…

Pero, ante la expansión que percibo que están teniendo, me preocupan especialmente aquellos que no parecen tener un objetivo concreto, los que no se llega a adivinar que pretenden, más allá de agrandar nuestro vocabulario de insultos. Sobre éstos, acabo pensando que su objetivo real es precisamente ese, que dediquemos tiempo y esfuerzo en algo que no vale nada, que la mentira y la falsedad se vaya generalizando, y hasta se normalice, tanto que nos haga dudar de todo…y de todos, de manera que no tengamos capacidad individual, ni tiempo, ni ganas, de clarificar todo lo que vemos, oímos y leemos.

De esa forma, seguramente, nos estamos alejando de la realidad. Pero ¿a quién le interesa esto? ¿quién quiere que no pensemos demasiado? Quizás sean preguntas sin respuesta, no lo sé, pero me parece que siguiendo esta tendencia nos convertimos en más manejables, porque dejamos de intentar llegar al fondo de las cosas. Una idea para reflexionar.

Piensen en ello, si me permiten el consejo,… eso, lo de pensar, no nos lo puede quitar nadie, así que hagamos uso de ello. No nos quedemos sólo con los titulares, sobre todo con los grandilocuentes, parciales, muy mediáticos, y que son muy “facilones”. Nos estaremos perdiendo el contenido real y completo, y la capacidad de pensar y criticar que todos tenemos, quedándonos, muchas veces, con lo accesorio e insustancial, o como mucho, únicamente con el “caso” especial y no con la visión completa.

Este es el mundo en el que estamos desde hace tiempo, rodeados de noticias falsas (fake news), algunas incluso lanzadas por personalidades o grupos conocidos por la mayoría de la gente (véanse políticos, tertulianos, periodistas, etc.), y otras contra los propios políticos, tertulianos, periodistas, etc., convirtiéndose de hecho en un juego de mentiras donde gana “el que la dice más gorda”. Pero la medida y consecuencias de todo ello ha cambiado con la llegada del CORONAVIRUS.

Ahora el estado de ánimo ha cambiado, internamente existe tensión, externamente también, se palpa, es algo contenido, pero existe. Por no hablar del nivel de estrés al que está sometida la Sanidad, los sanitarios, y demás participantes en la “guerra contra el coronavirus”. Muchas personas están contagiadas, otras muchas hospitalizadas, muchas otras ven (o no ven) como fallecen sus familiares. Otros esperan alguna noticia que les de esperanza, que les haga sentir que lo que creen, y quieren, se acabe haciendo realidad: acabar con el virus.

Se me ocurren muchas preguntas, pero, por “centrar el tiro” sobre los que generan y emiten este tipo de mensajes o noticias: en un estado de sufrimiento como el actual, ¿quién puede pensar en el engaño a los demás? ¿a quién le interesa la discordia por encima de todo? ¿quién no sabe hablar sin insultar? ¿quién se siente cómodo en la falsedad continua? ¿alguien no quiere que acabe?… no sigo.

Para que no queden dudas, en mi opinión, hay que perseguir al que genera los bulos y las noticias falsas con objetivos desconocidos, y los demás, tenemos que concienciarnos de no reenviar nada sin conocer realmente lo que estamos enviando, generalmente, a personas que apreciamos.

Para los que quieran, les dejo tres enlaces de páginas que utilizo para intentar detectar noticias falsas, sobre el coronavirus:

Y por supuesto, SIEMPRE está la visita a las web oficiales, tanto del Ministerio de Sanidad, @sanidadgob, como de las diferentes Consejerías de las Comunidades Autónomas, que son los que conocen la situación real.

No hay duda de que la gran mayoría de quienes utilizan estas redes, huyen de los bulos y noticias falsas, pero todavía quedan algunos que les gusta esto de crear mensajes para falsear, engañar, difamar…

Menos mal que, diariamente, hay quien está luchando por que estos hechos no se produzcan, y en este sentido, quiero agradecer su trabajo y esfuerzo al Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil, @GDTGuardiaCivil, también a la Brigada Central de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, @policia, a la Sección Central de Delitos en Tecnologías de la Información (SCDTI) de la Ertzaintza, @ertzaintzaEJGV, a la Unidad Central de Delitos Informáticos de los Mossos d’Esquadra, @mossos, al Grupo de Apoyo Tecnológico de la Policía Foral de Navarra, @Navarra, y a todas las policías, otros cuerpos y organismos, que también investigan directamente o ayudan en las investigaciones sobre este tema. Con todos ellos podemos colaborar.

Tengo que confesarles que me he “quedado a gusto”. Espero que el “rollo” no haya sido excesivo.

¡Saludos y buen día!

¡Ah! no lo olviden: #QuedateEnCasa #YoMeQuedoEnCasa

#Coronavirus #RedesSociales #Bulos #NoticiasFalsas #FakeNews #Reenvío #Mensajes

3 comentarios

  1. Sin duda Francisco. Cada día cuesta más encontrar información veraz y de calidad. Las cadenas se hacen horribles, cada día recibimos la petición de seguirla… creo que eso provoca la “devaluación” de otras cadenas necesarias y certeras.
    La cultura del miedo, esa es la gran pandemia. Un saludo y un placer leerte

    Le gusta a 1 persona

    1. Gracias Mario, me alegra que te guste. El miedo, siempre el miedo. Saludos.

      Le gusta a 1 persona

  2. […] bulos y las noticias falsas, sobre lo que escribí una entrada en este mismo blog, titulada “Malditos bulos – Fake news“, y la segunda es la proliferación de los “listos” de Internet, que mediante […]

    Le gusta a 1 persona

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