Hay que ver, el IBEX casi se va al suelo. No es una cuestión menor, ni que tomarse a la ligera. Pero no todo es lo que se ve o se percibe.

Sabemos que las Bolsas se mueven, en parte por la realidad de las empresas y organizaciones que cotizan en ellas, y en muy buena parte por las expectativas que tienen los inversores sobre el futuro. Cuando hablo de inversores no estoy pensando sólo en personas individuales, que aunque también tienen expectativas no tienen la capacidad de mover el mercado, pero pueden dejarse arrastrar, sino que me refiero, fundamentalmente, a los que tienen la capacidad de causar movimientos reales en las cotizaciones con su sola voluntad (muy grandes empresas, fondos de inversión, entidades financieras, aseguradoras, etc.).

Se ha comentado que la culpa de la brutal caída de las bolsas es el coronavirus y las medidas que se han tomado (o que no se han tomado), las cortas partidas presupuestarias que se han puesto en juego, y las pálidas iniciativas políticas…

El artículo que incluyo a continuación es del pasado jueves cuando se produjo la caída del IBEX y de muchos más indices a nivel mundial (actualizado a hoy). Ya ven, todo muy globalizado.

Wall Street registra caídas cercanas al 9%

Origen: El Ibex se derrumba un 14,06%, la mayor caída de su historia

Alguien pensará que cuando coinciden los horarios de las diferentes Bolsas mundiales es posible que las expectativas hayan sido negativas en todos sitios y que hayan propiciado esta caída. Pero también se preguntará ¿cómo ha sido posible que cuando no coinciden los horarios haya seguido ocurriendo lo mismo, de forma simultánea? es decir ¿cómo es posible que en todos lados se hayan iniciado peticiones de venta de acciones con tal volumen de presión a la baja sobre las cotizaciones?

Por lo que parece, no siempre las voluntades son tales, ni las únicas que mueven el mercado bursátil.

Cada vez existen más y mejores plataformas de trading que utilizan reglas, algoritmos, parámetros, robots, e incluso principios de inteligencia artificial, para hacer más fácil a los inversores particulares, pero también a los grandes inversores, la rapidez y agilidad en la gestión y toma de decisiones sobre sus operaciones. Es decir, muchas, muchas órdenes de compra y de venta se inician de forma automática, con los detalles de lo que cada plataforma o aplicación determina que tiene que hacer según se la haya configurado, y se lanzan a las Bolsas.

Aquí les dejo alguna lectura, como ejemplo, ahora que algunos tienen más tiempo para ello “gracias” a la situación de confinamiento creada por el coronavirus:

El problema viene cuando las situaciones que se dan en la realidad pueden superar, o no estar contempladas exactamente, con lo que se ha previsto y configurado, sobre todo cuando ocurren de forma imprevista y rápida, y con expectativas que rompen con la “tónica general” de lo que se espera.

No es algo nuevo, vean este artículo que habla de lo que ocurría y se decía hace un año con la brusca caída del “Dow Jones”, el índice norteamericano por excelencia: El Dow Jones registra la mayor caída en puntos de su historia y la culpa la tienen los robots.

Después de visto esto, y pensando en las causas de los movimientos bursátiles ¿no les surgen dudas cuando les cuentan que la Bolsa ha tenido fuertes subidas o bajadas de forma inesperada? ¿son creíbles las explicaciones sobre los hechos que, teóricamente, las han causado?

Para pensar… que los “confinados” tenemos tiempo.

Recuerden: #YoMeQuedoEnCasa #QuedateEnCasa

¡Saludos!

#Ibex35 #Coronavirus #Algoritmos #Robots #InteligenciaArtificial #BolsaDeValores