#Sociedad #Riqueza #Empleo

*Imaginando el futuro – Sociedad y riqueza (1)*

 

Una vez vistos en entradas anteriores las características de esta cuarta revolución industrial, los principales factores del predominio de la tecnología que la integra, y los efectos que se prevén tanto en la industria como en el empleo, en esta entrada hablaré sobre su impacto en la sociedad, centrado en el reparto de la riqueza.

 

Sociedad

Este 2017 podría ser el año que confirma la llegada de los cambios “disruptivos” que transformarán los entornos productivos desde sus cimientos, provocando importantes cambios sociales.

Como ya he comentado en anteriores entradas, uno de los posibles efectos de esta revolución industrial es el crecimiento de las desigualdades en el reparto de los ingresos y la fragmentación de las sociedades derivada de ello, llevando a una clara disminución de esa franja social llamada “clase media”.

Aunque el entusiasmo que para algunos supone esta revolución, puede estar justificado ya que la evolución de las tecnologías representa avances asombrosos, no debemos perder de vista que la historia está llena de ejemplos de cómo la tecnología pasa por encima de los marcos sociales, éticos y políticos que son necesarios para hacer un buen uso de ella.

Tampoco hay que dejar de lado el hecho de que la propia tecnología permite que cada vez existan más posibilidades de colaborar entre las personas, lo que podrá ser un contrapunto importante a los posibles efectos negativos de la explosión tecnológica.

Probablemente, las personas necesiten intervenir más en su propio entorno laboral, donde el típico trabajo por cuenta ajena irá en disminución, y ser más activas en el mercado de trabajo y tener su propia historia y evolución en este terreno. Por ejemplo, incluso ya hoy en día, una persona puede poner en sus ratos ociosos su coche a disposición de Uber, alquilar una habitación o apartamento a través de Airbnb, y otra serie de actividades que la propia tecnología permite hacer de forma sencilla. En definitiva, será más fácil llegar a tener varios “mini-trabajos”.

 

Distribución de la riqueza

De lo visto hasta ahora se deduce que serán necesarias nuevas formas de reparto de la riqueza entre todos los que participan en su generación, con parámetros diferentes a los actuales, entre otras cosas para seguir alimentando el círculo producción-consumo. Esto viene derivado de las nuevas formas de reparto de las actividades y del empleo que se está produciendo.

Además, deberá estudiarse la nueva forma en que el Estado debe participar en la economía privada, como oferente de proyectos a empresas y también como consumidor, según la distribución de los nuevos flujos de ingresos que obtenga por parte de los trabajadores y las empresas (incluidos los autónomos), y cuales son las mejores posibilidades de redistribución mediante impuestos y también con subvenciones y ayudas.

Seguro que en esto tiene un papel importante la evolución en el reparto en cada momento el trabajo que exista, teniendo en cuenta que entran nuevos factores en juego. Podemos preguntarnos:

  • ¿Habrá un gran grupo de tareas penosas y otro pequeño de tareas Inteligentes?
  • ¿Se repartirá la jornada entre varios trabajadores de forma que la jornada laboral se reduzca considerablemente?
  • ¿Será un mix de lo anterior junto con mini-trabajos particulares?
  • ¿Qué papel jugarán los robots?
  • ¿Que nuevas actividades o trabajos se crearán?

 

Es necesario actuar para que la nueva distribución de los papeles que puedan jugar las personas en el mundo económico sea cada vez más igualitaria, basada en nuevos criterios de cohesión social y de esfuerzo realizado, dejando la ayuda pura sólo para los casos especiales. Y deberíamos aprovechar “el tirón” para evolucionar desde el concepto puramente individualista de la actividad a otro donde también tengan peso conceptos comunes mas sociales (no es un invento, ya existen países con mentalidad y gobierno muy sociales).

Dando por sentado que después de esta crisis y la revolución industrial que la acompaña ya no vamos a volver a situaciones pasadas, para diseñar el futuro se deberían aplicar ideas, esquemas, criterios y métodos novedosos para realmente poder estudiar escenarios y situaciones diferentes. No es suficiente, ni correcto, seguir aplicando las mismas “fórmulas” que hasta ahora.

 

Como respuesta a esta problemática, en muchos países ya se está hablando y discutiendo de asuntos como los impuestos a los robots, la renta básica, y el contrato social, entre otros temas, intentando vislumbrar soluciones para afrontar el futuro.

Sobre ello escribiré en una próxima entrada.

 

Saludos y hasta pronto ¡¡

 

 

(Imagen de portada: Pixabay)