#Futuro #Tecnología #Industria #Empleo

En la anterior entrada acababa hablando sobre el estudio de McKinsey sobre EEUU, diciendo que “No hay que perder de vista que este estudio se refiere a EEUU y que no en todas partes es similar el entramado empresarial, ni el nivel de innovación tecnológica, ni las condiciones de trabajo, etc.”

 

INDUSTRIA Y EMPLEO

Automatización de trabajos (Continuación)

 

Aun así, nos dan unas claves sobre el futuro que creo que nos ayudarán a reflexionar:

  1. Hay empleos que no tiene sentido automatizar. Quizá podría hacerse, pero a un elevado coste. Pero, cuanto mayor sea el coste de ese empleado, más sentido tendrá automatizar su labor, será más fácilmente robotizable.
  2. El factor humano es algo que jamás tendrá una máquina. Por ello, los trabajos que tienen mucho componente de interacciones humanas –como hablar con clientes, desarrollo de personas, trabajos creativos, sanidad, educación, etcétera– están bastante a salvo, de momento. Por eso, los sectores con menos riesgos –que no nulo– de sufrir un alto grado de automatización son sanidad y educación. (McKinsey estima que sólo un 30% de las tareas de una enfermera pueden ser automatizadas y, en el caso de los dentistas, menos de un 13%. Según su estudio, los profesores tienen el empleo más asegurado frente a los robots, lo cual no quiere decir que no tengan que cambiar su forma de enseñar).
  3. Adiós a los trabajos físicos. Sí, ahí el grado de sustitución del hombre por las máquinas será alto y afectará sobre todo al sector manufacturero –un 60% de las actividades actuales puede ser técnicamente automatizado: soldadores, montadores–, al sector de alimentación y alojamiento –preparación y envío de comidas, robots que cocinan miles de hamburguesas, que limpian…– y el comercio minorista –empaquetado y envío, recogida de información…–.
  4. Para muchas personas puede ser un problema porque empleos exclusivamente físicos todavía hay un gran volumen en el mercado laboral. No quedará más remedio que reciclarse para pasar a hacer algo más instructivo.
  5. La recolección de datos será digital. Si tu trabajo consiste en eso, en rellenar, guardar y administrar datos, empieza a reforzar tu formación hacia otro lado, porque no hay duda de que esa actividad la pueden realizar las máquinas mucho mejor que nosotros. No hay más que ver la explosión que está teniendo el Big Data y Analytics (tema sobre el que pueden ampliar información en mi entrada Analítica de Clientes), aunque el 40% de las compañías tienen dificultades para encontrar estos perfiles de profesionales en ellos, por lo que es posible que la brecha entre la demanda y la oferta en este terreno pueda llegar a convertirse en una barrera para el crecimiento de estas compañías, pero también puede ser una buena oportunidad para el empleo.

 

A nivel mundial, un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) situaba a Austria, Alemania, España, Eslovaquia y Reino Unido como los países más afectados por la revolución robótica. En concreto, la cuarta revolución industrial obligará a sustituir entre un 10 y un 12% de los empleados en estos cinco países, frente a una media del 9% en la OCDE. El caso de Alemania, con uno de los mejores sistemas de formación del mundo, tiene que ver con su enorme exposición a la industria, lo que a largo plazo hace más vulnerable a su mercado laboral.

El problema se suscita no tanto por la cualificación de la mano de obra sino por afectar a trabajos muy recurrentes. De esta manera, mientras que en Austria los trabajadores están más preparados que en EEUU, sin embargo desempeñan tareas más repetitivas, lo que incide en mayor grado en la penetración de la robótica, más que en el nivel educativo de la plantilla.

Vean un cuadro de detalle por países:

empleo mecanizado

En España, según las estimaciones del servicio de estudios de CaixaBank, un 43% de los puestos de trabajo actualmente existentes tiene un riesgo elevado (con una probabilidad superior al 66%) de poder ser automatizado a medio plazo, mientras que el resto de los puestos de trabajo quedan repartidos a partes iguales entre el grupo de riesgo medio (entre el 33% y el 66%) y bajo (inferior al 33%). Según indican, Contables, analistas financieros o economistas están entre las profesiones cualificadas que pueden sufrir más la competencia de las máquinas.

 

Final

Ya en 1930, John Maynard Keynes predijo que los avances tecnológicos harían que muchos trabajadores se vieran reemplazados por máquinas. Habló de “desempleo tecnológico” y creyó que sería un estadio temporal de “inadaptación”, y no porque el empleo regresaría, sino que tal situación llevaría a que, para 2030, la semana laboral se habría reducido a 15 horas, ya que la tecnología impulsaría la creación de una “clase ociosa”.

Ahora vemos que repartir el trabajo y el tiempo de trabajo que quede no será fácil. Quizás aquí vemos de nuevo aparecer una brecha, esta vez en forma de ociosidad unida a menos ingresos. Nos podemos encontrar con una sociedad “20/80”, en la que el 20% trabaje muchas horas y gane mucho dinero, mientras que el 80% restante tenga muchos menos ingresos y mucho más “ocio”, ¿recuerdan la película “Los lunes al sol”?

 

Las próximas entradas irán dirigidas al posible impacto en la sociedad y en el reparto de los ingresos generados.

 

Feliz semana a todos ¡¡

Saludos,

 

(Imagen de cabecera: Pixabay)