Autopistas: la historia se repite

#Autopistas #Actualidad #Estado

Y volvemos con lo mismo otra vez.

El Estado, o sea los ciudadanos, volvemos a tener que pagar unas cifras más que importantes a determinadas empresas y entidades financieras, grandes empresas todas, porque resulta que “no les salen los números”, con el mensaje de que se trata de negocios vitales para el país que no se pueden poner en riesgo y mucho menos dejar caer. Todo ello soportado legalmente en sus correspondientes clausulas, como la de “Responsabilidad Patrimonial de la Administración” que tiene que ver con el tema de hoy.

 

Algunos casos similares

Aunque no me quiero extender, me parece interesante recordar brevemente algunos casos que se han dado en los últimos años:

  • Rescate bancario (desde 2009): con ayudas directas que superan los 51.000 millones de euros (48.000 están pendientes de recuperar, de los que 26.000 se han dado por irrecuperables), y otro tipo de ayudas hasta llegar a un total superior a los 226.000 millones. (Para mayor detalle, les invito a visitar mis entradas previas sobre este asunto: “Rescate bancario” y “Rescate bancario 2 –Así no vamos a ningún sitio ¡”).
  • Armamento (2011): La empresa Instalaza, una empresa de armamento privada pero en un sector estratégico para el país, demandó al Estado por 40 millones de euros, por aprobar una Ley contra las bombas de racimo que les afectaba en sus ventas (este tipo de bombas ya estaban vetadas con anterioridad por la ONU). Total: el Gobierno aceptó pagar los 40 millones de euros. En aquel entonces, el anterior Ministro de Defensa, Pedro Morenés, era Consejero de dicha empresa. Posteriormente, en 2013 y siendo ya Ministro, la Audiencia Nacional rechazó esta reclamación, decisión que ha sido refrendada por el Tribunal Supremo en 2015. Esta vez nos salvamos del pago.
  • Proyecto Castor (2013): Indemnización por cesar las exploraciones para el uso del fracking cerca de la costa de Castellón debido a los efectos sísmicos que producía, que inicialmente fue de 1.351 millones de euros, y que en 2016 ha aumentado en 295 por otras compensaciones. En este caso, según el diario El Mundo, “El Estado garantizaba una indemnización de 1.461 millones a la empresa Escal UGS, aunque perpetrara un mal proyecto a sabiendas o por negligencia”. Total: 1.649 millones de euros que repercutirán en lo que pagaremos todos los consumidores de gas en los próximos 30 años. Este importe ha ido a parar a Escal UGS, controlada por el grupo ACS.
  • Compañías Eléctricas (2006 y 2015): más de 3.400 millones de euros cobrados de más hasta 2006 por estas compañías, en base a los Costes de Transformación a la Competencia. Este tema está siendo investigado por Bruselas desde hace un año como ayuda ilegal del Estado, y éste podría reclamar a las compañías. Por otro lado, el Estado decidió en 2015 no pleitear más en los tribunales contra Endesa, Iberdrola y Gas Natural e indemnizarles con los 275 millones de euros que en 2012 les cargó por la puesta en marcha del llamado bono social o tarifas para personas sin recurso.
  • Túnel del AVE a Francia (2016): En este caso se habla de algo más de 557 millones de euros, para rescatar las infraestructuras indemnizando al concesionario por las inversiones hechas y no recuperadas. Resultado: el Estado tiene que indemnizar a ACS y a la francesa Eiffage por la quiebra de TP Ferro, que es la concesionaria del túnel que conectaría el AVE con la línea de tren francesa. Clausulas similares a las del caso anterior.

 

Las autopistas

Ahora se trata de las autopistas, cuatro radiales de acceso a Madrid (gestionadas por un consorcio compuesto por Abertis, ACS, Sacyr y Bankia), la M-12 de acceso al Aeropuerto de Barajas, la AP-41 Madrid-Toledo, la circunvalación de Alicante y, por último, la vía que une Cartagena con la localidad almeriense de Vera.

¿Les suena el hecho de que existan grandes sobrecostes en la construcción de infraestructuras? Autopistas, líneas férreas,……

Este caso no iba a ser diferente, y esto unido a la escasez de tráfico que registran estas autopistas, ahora debido a la crisis, ha hecho que este negocio de las autopistas no sea rentable, más bien se ha convertido en ruinoso para las concesionarias.

Al margen de colores políticos, muchos criticaban que los responsables del Estado no vieron venir la crisis, pero en contratos de este tipo entre el Estado y las grandes empresas con implantación internacional, yo me pregunto ¿y las grandes corporaciones tampoco? ¿Nadie vio nada? O bien ¿será que cómo se iba a cobrar de una u otra forma, daba igual? Cada uno tendrá su respuesta, como debe ser, pero buena parte de los que criticaban, seguramente con razón, estaban en los consejos de grandes compañías multinacionales.

Y aquí estamos de nuevo, hablando de cifras que van desde los 3.000 millones de euros de 2013, a los 5.700 millones que se estiman ahora (similar al recorte que nos pide Bruselas para este año), para llegar hasta el entorno de los 8.000 millones según otros expertos.

¡! Ahí es nada ¡¡

Pero claro, como decía al principio, aquí existe la cláusula de “Responsabilidad Patrimonial de la Administración” que obliga al Estado a asumir la gestión de una infraestructura que está en quiebra y, además, a abonar a las compañías que tienen la concesión el importe de la inversión que no han recuperado.

No hay que ser un lince para firmar un contrato así, que supone que si todo va bien, gano, y si hay problemas, también gano. Permítanme la expresión: ¡! Así se las ponían a Felipe II ¡!, frase que aunque no conozco su procedencia, viene de antiguo.

En este caso, gran parte de la deuda la tienen los Bancos por financiar estos proyectos de tan largo plazo, pero con un riesgo muy, pero que muy, relativo. Pueden dudar de cuando cobrarán, pero no de si lo harán o no. Por cierto, Bancos que no han querido refinanciar la deuda.

Se están barajando varias opciones, una vez que se las quede el Estado, y la que más me llama la atención es si se mantendrán los peajes, o se reconvertirán en autovías. Pienso que aunque no estaría mal que fuesen gratis ya que las vamos a pagar, tampoco lo está que pague algo más el que más las utilice. Pero es un punto claro de discusión.

 

Algunas conclusiones y reflexiones:

  • Los que hayan estudiado, o seguido de cerca, la Economía saben que “el manual” dice que existen una serie de actividades económicas en las que las empresas privadas no son óptimas, debido entre otras cosas a la gran inversión necesaria, el largo plazo de retorno de dicha inversión, la dificultad para fijar precios óptimos al estar en pseudo-mercados, etc., y el ejemplo típico son las infraestructuras. No hablo de construirlas si su cliente fuese el Estado, sino de gestionarlas y explotarlas.
  • Después de la “fiebre” de privatizar empresas públicas para obtener liquidez, y también basada en el mantra nunca demostrado con cifras, que dice que “la gestión privada es mejor que la pública”, llegó esta nueva fiebre que ha hecho que se continúe cediendo a empresas privadas actividades que nada tienen que ver con su propia esencia privada y que acaba desvirtuando en algunos casos su naturaleza. No todo en este mundo es una relación cliente-proveedor, por más que a algunos les interese que se piense así. Existe lo social, lo público, el bien común, etc., o debería existir.
  • Se supone que las infraestructuras obedecen a algún plan previamente analizado, estudiado, diseñado, y formalizado por el Estado:
    • ¿Cómo se evaluó el tráfico previsto? ¿En base a qué criterios? ¿Los de la burbuja? En algunos casos solo se ha llegado al 16% del previsto.
    • ¿Cómo se tasaron las fincas a expropiar? Finalmente han supuesto el 600% de lo previsto.
    • ¿Cómo puede prometer un Gobierno que esto no iba a costar nada al contribuyente? No sé por qué me extraño, siempre se promete muy fácil lo que da votos.
  • En cuanto a los diversos importes a pagar, que según va pasando el tiempo van creciendo, ¿no les da la impresión de que estas estimaciones sólo suben y suben cuando quien paga es el Estado? Parece que el Estado no sea nadie, o que sea tonto, pero somos todos, y deberíamos hacérnoslo mirar por un buen médico.
  • Casi siempre se trata de grandes empresas que, por motivo de deducciones, subvenciones, etc. etc. acaban pagando muchos menos de lo que lo hacen otras pequeñas y medianas. Da la impresión de que contribuyen poco a ese Estado que después les tiene que indemnizar.
  • He leído en el diario El Mundo que, cito textualmente, “es difícil explicar a los contribuyentes que las inversiones privadas se queden en el ámbito privado si se obtienen beneficios y devenguen en quebrantos públicos cuando generan pérdidas”. Cierto, más que difícil, es prácticamente imposible. Los contribuyentes, deberían también obtener los beneficios como “socios” que son de quien al final pone el capital.

Para conocer mejor el panorama general en el que ocurren estas cosas es necesario conocer otro factor muy importante: La falta de transparencia en la información sobre los contratos que hace la Administración. Les invito a ver mi entrada “¿Cómo contrata el Estado?” donde podrán ver este asunto con más detalle.

 

Y, como no, es imposible no comparar estas cifras. Sin pretenderlo a priori en este caso, hoy he visto una noticia en TV (la Sexta) sobre la Ley de dependencia, y el volumen de fondos que se ha destinado cada año a ello por parte de las CCAA y del Estado. La noticia hablaba de que diez años después de la implantación de la Ley de Dependencia, todavía hay 355.000 personas sin prestación, y que mas de 125.000 han fallecido en los últimos 4 años sin percibirla.

Rápidamente me he puesto a buscar alguna información adicional y, según un informe del IMSERSO que he podido ver en su web, el coste medio unitario estaba en 2014 alrededor de los 7.500 euros. Así que calculando, sólo como referencia, incluir a los que todavía no tienen prestación, al coste medio, supondría un coste de algo mas de 2.660 millones de euros.

Es tan sólo un ejemplo, pero ciertamente, las comparaciones son odiosas.

 

¿Todavía piensa alguien que lo privado va por su lado y lo público por el suyo? ¿Qué las empresas privadas, sobre todo las grandes, pueden actuar como quieran? ¿Qué no nos afecta a todos?

¿Hasta dónde llega la corrupción? ¿Hay algún caso de corrupción importante donde no intervenga un mix de público-privado? Yo no recuerdo ninguno y, permítanme un poco de humor negro, está claro que se necesitan lo uno a lo otro: unos pagan y otros se lo llevan.

 

Como siempre, espero que les haya interesado.

Saludos,

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15 comentarios

  1. […] Origen: Autopistas: la historia se repite […]

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  2. Estupendo trabajo.
    Lamentablemente ésto es un suma y sigue sin igual,es de admirar las condiciones y contratos que personas estampan su firma y luego no se responsabilizan causando lo que aquí leemos.
    Estás hechos lastran el presente y el futuro de todos nosotros que somos los paganos.

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    1. Gracias por comentar. Un abrazo

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  3. Leyendo estos datos me sube la bilirrubina, por no decir que se me hinchan los…
    Saludos.

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    1. No es para menos, saludos

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  4. No te voy a comentar nada sobre autopistas porque me hierve la sangre al ver algunas autovías de triple carril casi vacías en un lado del país, mientras que yo para recorrer una distsncia de 90km y ahorrarme unas curvas mortíferas, tengo que pagar 20€
    Ves!! Te he dicho que no quería hablar y ya lo estoy haciendo!! Jajaja
    Como siempre, muy buen análisis!!
    Un saludo, Francisco!

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    1. Muchas gracias Lidia, a mi también me hierve la sangre.
      Un abrazo !

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  5. Estupendo Francisco, sólo añadir una obviedad, ningún técnico con experiencia aceptaría trabajar para el gobierno a cambio del escaso sueldo que recibiría y además sin el apoyo de un control presupuestario efectivo ni una intervención general que ajusten los costes y vigilen la facturación. Es un disparate a base de barrer el campo con pólvora del rey. Un abrazo.

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    1. Grafías por comentar Carlos. Abrazo.

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  6. Grandes verdades las que cuentas, amigo. Y mientras sigamos así, privatizando servicios públicos y reduciendo la inversión en bienes sociales, solo podemos terminar de una manera…

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    1. No lo digas…..mantengamos alguna esperanza. Gracias por comentar, un abrazo !

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      1. La esperanza es lo último que se pierde! Pero es que lo están poniendo difícil leñe. Besos

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  7. […] a la empresa adjudicataria del proyecto (les invito a que vean mas detalles en mi entrada “Autopistas: la historia se repite” donde figuran los datos sobre estas […]

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