Finanzas y nuevas tecnologías

La semana pasada asistí al IX Congreso ECOFIN que se llevó a cabo en Madrid en torno al concepto de “Transformación Digital a través de la Innovación Financiera”.

Tengo que decir que me pareció muy interesante. En él participaron grandes ponentes de diferentes Compañías y Organismos que repasaron, desde aspectos globales de nuestra economía y su posible evolución, hasta las diferentes visiones sobre la necesidad, el impacto y la realidad actual en la aplicación de las nuevas tecnologías en al entorno financiero.

Estas diferentes visiones abarcaron, desde la necesidad de la transformación digital para hacer frente a los nuevos retos de los servicios financieros, hasta las características y habilidades necesarias para la adecuada gestión de dicha transformación, pasando por términos bastante novedosos como el Bigdata, las Fintech, y las Insurtech, entre otros.

Más allá de entrar en estos términos novedosos, me gustaría referirme a la contraposición de conceptos que a mi parecer estuvo presente en muchas de las ponencias, de forma más o menos explícita, entre la utilización de la tecnología “per sé” y su beneficio real para el negocio financiero.

 

En mi experiencia profesional en Entidades Financieras, esta dicotomía entre tecnología y resultados de negocio ha sido algo que, desde que recuerdo (años 80), ha estado siempre presente en toda decisión y actuación relativa a la tecnología. Desde los tiempos en los que simplemente se pretendía mecanizar tareas administrativas, pasando por aquellos en los que ya se hablaba de la automatización parcial o total de procesos, después por la construcción de aplicaciones informáticas que abarcaban un área de negocio (ej.: Cuentas corrientes), hasta hablar de Sistemas integrados que incluían diferentes áreas de negocio. Y en paralelo, a lo anterior hay que incorporarle la creciente utilización de diferentes canales operativos (Oficina, Teléfono, Internet, etc.), con las diferentes tecnologías necesarias.

Por ello, no es algo novedoso que siga siendo vital el rigor en la valoración sobre la “utilidad final” en las decisiones de inversión a tomar en cuanto a la tecnología, tanto como también lo es en cualquier otra inversión.

 

En estos momentos, el concepto de las tecnologías Bigdata, que se basan en el análisis complejo y automático de grandes volúmenes de datos sobre las transacciones que se realizan a diario, permitirían obtener información muy rica sobre casi cualquier aspecto de dichas operaciones y los clientes que las realizan.

En el fondo, el análisis de datos se ha venido haciendo, según la tecnología disponible en cada momento del tiempo, con diferentes enfoques, así podemos hablar p.ej. de CRM (Customer Relationship Management), BI (Business Inteligence), DWH (Data Warehouse), etc., pero ahora, con el Bigdata, hay que añadir la mayor capacidad y velocidad para manejar volúmenes de datos, para utilizar algoritmos complejos, y sobre todo para hacerlo de forma Online, tendiendo a la inmediatez (lo que en inglés se denomina NRT: Near Real Time).

Esto podría hacer pensar que con “un Bigdata” lo tenemos todo solucionado, pero aun siendo tecnología puntera, no toda la tecnología es eficaz para todos, y mucho menos lo es de forma rentable. Así que, me parece que no se puede “empezar la casa por el tejado”.

Aunque es cierto que a nivel general, las nuevas tecnologías están abriendo nuevas perspectivas y posibilidades de negocio, en cuanto a formas de operar, mercados accesibles, etc. y facilitando la innovación, también lo es que para que realmente sea de utilidad, sigue siendo imprescindible analizar y concretar en primer lugar el objetivo final (generalmente en términos de resultados del negocio), para después, y conociendo las tecnologías disponibles, elegir aquella que sea más eficiente para la estrategia de cada Entidad.

Como ejemplo, podríamos decir que de nada sirven grandes sistemas o aplicaciones informáticas que nos permiten conocer datos y tendencias sobre el consumo de los clientes particulares en sus compras por Internet, cuando la estrategia de la Entidad se basa en aumentar el volumen de la financiación a empresas que realizan comercio exterior.

 

Solo me queda por reafirmar mi visión sobre la relación que debe prevalecer entre el objetivo final y los medios para conseguirlo: la tecnología debe estar al servicio de los objetivos del negocio financiero. Su gran valor se basa en hacerlo de forma óptima.

 

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2 comentarios

  1. Hay que tener en cuenta, también, que hoy en día existen entidades financieras establecidas en distintos países, cuyos objetivos de negocio no tienen por qué ser coincidentes, de modo que, como dices, el BigData no tiene por qué ser útil para todos en la misma medida. Ni siquiera para una misma entidad implantada internacionalmente.

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  2. […] a través de Finanzas y nuevas tecnologías — […]

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