Becarios

Cada dos por tres aparece este tema en los informativos, aunque últimamente menos porque estamos casi colapsados por casos de corrupción, blanqueo, etc.

Pero se trata de un asunto también muy importante: el futuro de todos. Tanto el suyo como el del resto, está en los jóvenes que están acabando sus estudios, o que ya los han finalizado, y que quieren incorporarse al trabajo y poder planificar su vida. La realidad es que lo están teniendo muy difícil.

Según un estudio OCDE denominado “Juventud, habilidades y empleabilidad 2015”, realizado a partir de una encuesta en 2013 de la Unión Europea a 12.900 jóvenes de entre 18 y 35 años de los 28 países miembros de la organización, la situación de los becarios españoles en las empresas viene marcada por:

  • El 67% de los becarios ya están titulados cuando realizan prácticas, y el 56% las realiza por primera vez, es decir, no han realizado prácticas con anterioridad a finalizar sus estudios.
  • A pesar de que el 83% de los jóvenes es optimista sobre sus prácticas, ya que las ven como necesarias para encontrar trabajo estable, sólo un 33% consiguió un puesto de trabajo al finalizarlas.
  • Solo el 5% hace las prácticas en el extranjero.
  • El 71% no es capaz de cubrir sus necesidades básicas con lo que cobra (alquiler, comida, vestirse, etc.), y solo el 42% de los becarios recibe compensación. Desolador, somos los últimos de Europa:Becarios OCDE

En España, la figura del becario no está reconocida como tal en el Estatuto de los Trabajadores, quedando el horario, sueldo, etc, marcado por convenios entre el Centro educativo y la Empresa. Existen hasta 11 modalidades diferentes de contratos de prácticas (laborales y no laborales) con condicionantes bastante complejos, que hace que exista mucha dificultad en su gestión, y poco poder de control del becario hacia el cumplimiento por parte de la empresa.

Ya en 2012, desde la Comisión Europea se denunciaba la precariedad laboral de los becarios en España, debido a la falta de control legal, al no existir unos límites legislativos claros en cada modalidad. Esta falta de control legal permite que existan abusos, y se indica expresamente que “El mayor problema en España es el uso de las prácticas de una manera ilegal, incluso al margen de los requerimientos mínimos legales”. El documento de la Comisión considera que esta situación conlleva que muchos de estos jóvenes se vean “atrapados en una serie sin fin de prácticas y trabajos precarios”. El estudio recalca que las inspecciones del Ministerio de Trabajo para controlar esta situación son insuficientes.

A diario se observan los resultados de lo anterior:

  • Los becarios son utilizados para reemplazar a empleados.
  • Se van encadenando prácticas para aumentar la experiencia laboral.
  • Existen prácticas sin convenio.
  • Se realizan muchas más horas que las que figuran en los convenios, cuando los hay.
  • Remuneraciones que, cuando las hay, son ridículas.
  • En muchos casos, falta de valoración y reconocimiento de la actividad desarrollada.

Esto nos deja un panorama ciertamente oscuro para el momento actual, y sobre todo pensando en el futuro:

  • A nivel individual de cada becario, ¿Qué capacidad tiene un becario para independizarse? ¿Cuándo podrá estabilizar sus ingresos? ¿Podrá plantearse pronto una vida mínimamente estable?
  • Desde un punto de vista económico y social, hay que tener en cuenta que se está retrasando mucho la edad de entrada en el mercado laboral con unas condiciones dignas para el trabajador y con repercusión positiva en la recaudación tributaria y de la Seguridad Social.
  • Además, los becarios no tienen una capacidad de consumo equivalente a la que tuvo su generación anterior en su misma edad, y por tanto se encuentran en unas condiciones difíciles para consumir los productos y servicios de las empresas, a veces las mismas que los emplean. Éstas deberían pensar en quien les va a comprar sus productos y servicios en el futuro si los jóvenes no tienen capacidad adquisitiva para hacerlo hasta edades cada vez superiores.

A nivel general, hay que tener en cuenta que de forma creciente la producción de bienes y servicios es más intensiva en tecnología y menos en horas de trabajo, y que además en las empresas se tiende a tener recursos (humanos) muy especializados e intercambiables, lo que dificulta la nueva incorporación de personas al mercado laboral.

No obstante, si otros países lo hacen, ¿por qué no lo hacemos nosotros? Entiendo que en España tenemos expertos en estos asuntos, que son al menos del mismo nivel que la mayoría de los países europeos ¿No nos faltará voluntad pública y privada para trazar un plan realista y llevarlo adelante?

Ahora que parece que vamos a nuevas elecciones, este sería un tema crucial y de futuro en los programas de los partidos. Ya veremos quienes hablan de ello, será para aplaudirles.

 

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Un comentario

  1. […] ha traído a la memoria mi entrada sobre los Becarios publicada hace un año (pueden verla pulsando aquí), en la que hablaba de su situación en España con algunos matices similares a los del […]

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