Si, fiesta. La sesión de investidura de hoy es el inicio de otra fiesta para la democracia, al margen del resultado final.

Todo lo que se proponga, debata, convenga, discrepe, etc. no hace más que enriquecer nuestra convivencia democrática. Complicada sí, pero convivencia, y en nuestras manos y en nuestros representantes electos está el poder para que cada día pueda ser mejor. Ahora solo hace falta pensar en el bien común, casi nada.

Más allá de lo que la aritmética de los votos finalmente ofrezca, creo muy interesante el acto en sí, escuchar y ver los mensajes de cada representante, tanto por su contenido como por su expresión y comunicación. No hay nada como ver la cara, el gesto y el ánimo de quien expone, de quien pregunta y de quien debate. Se denota si quiere convencer, si sólo sigue un guion leído, si aporta sentimiento, si lo da todo ya por hecho, si pasaba por allí, si solo juega a la contra sin alternativas, si solo habla de “su libro” sin atender a lo global, etc. etc.

Espero que la investidura, nos ofrezca la cara más veraz y comprometida de cada partido y de cada representante, y nos permita ver hasta donde cada uno está dispuesto a llegar, y hasta donde pesa más lo partidista que lo común. Como se dice habitualmente, cada uno quedará “retratado” por todos los ciudadanos.

Feliz semana ¡¡